Mientras navegas por las vías fluviales del valle, empiezan a llegar a tus oídos rumores de peligro: dragones. La curiosidad supera al miedo y sigues una ruta serpenteante. Sin previo aviso, aparece un dragón que lanza un rugido atronador que reverbera por el aire mientras se abalanza hacia ti. Tú te preparas mientras se acerca, pero en el último momento cambia de dirección bruscamente y desaparece tras los riscos. Suspiras de alivio y reanudas tu viaje.