El hedor a muertos vivientes permea el aire mientras cruzas las Tierras Yermas. Sombras oscuras se extienden hacia abajo desde los bordes de las rocas para ocultar los horrores que acechan. Las malévolas criaturas que merodean por este territorio son astutas y formidables, y esperan hambrientas a devorar a alguna presa desprevenida. Escuchas el aullido lejano de alguna bestia desconocida y un escalofrío te recorre el cuerpo de arriba abajo.