Mientras caminas sobre la superficie helada de este puerto, te sorprende la resonancia de un chasquido. Al girarte, observas cómo un aplaca de hielo enorme se desprende de la isla y se aleja a mar abierto. Te quedas en el muelle de madera mirando con asombro cómo el hielo se aleja cada vez más, hasta que por fin desaparece tras una cortina de copos de nieve.